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Educación, Trabajadorxs

María Saleme: Una mujer comprometida con la educación de su pueblo

Córdoba, 30 de Noviembre de 2005.

María Saleme:
Una mujer comprometida con la educación de su pueblo.

El pasado miércoles 23 de noviembre se inauguro la Biblioteca Popular  “María Saleme”, que funcionará en la Casa de los Trabajadores, en dicho acto que contó con la presencia de muchas compañeras/os, amigas/os, familiares y alumnas/os de Maria Saleme se realizó un festival artístico musical que contó con la presencia de músicos bailarines y el cantautor Rally Barrionuevo. En el acto se proyecto un corto sobre una de sus ultimas charlas dadas en la Facultad de Filosofía y el emotivo recuerdo de sus compañeras/os a esta gran mujer que dejo toda su vida como un ejemplo para las nuevas generaciones que intentan cotidianamente cambiar el mundo.

A continuación una breve reseña, elaborada por las compañeras de la biblioteca popular “María Saleme”.

Nació el 15 de septiembre de 1919 en San Miguel de Tucumán., como la menor de siete hermanos. Quedó sin su padre a Los 7 años y sin su madre a los 15. Cuando chica, su padre construyó una casa quinta, a donde fue la familia a vivir cuando él enfermó. Allí creció María, “Ia Negrita”, entre plantas y animales, saliendo al sol de la siesta tucumana “como sólo las lagartijas salen”; pero ella esperaba ver al duende de la siesta, “el del sombrero” y decía que lo vio. Los cerros cercanos y aquel aire de selva crearían un sentimiento muy especial en ella de pertenecer a la montaña.

Manuela, la robusta muchacha que cuidaría de ella en su infancia y su adolescencia y seria por esos años quien estuviera más cerca en su vida cotidiana, le transfirió una mirada especial, distinta, hacia el pueblo. Manuela era analfabeta, pero una aguda Lectora de la realidad política y social. Con ella aprendió también María que su lugar estaba con la gente que, como Manuela, sabían, pero no se les permitía decir, por tener su palabra acallada. De su madre, una partera requerida por su saber hacer, su entrega al trabajo y su honestidad, tomó, observándola, su ética, el no quejarse nunca y estar siempre que la necesitaran.

El día que nació María, en “La Nación” aparecía una solicitada firmada por familias ilustres, junto al Nuncio Apostólico, pidiendo caridad para los más pobres, “a fin de asegurar La grandeza de la Patria”, bajo la consigna: “mientras mayor sea la paz social, menos dolor que auxiliar habrá”

Por aquellos años, en medio de la crisis que atravesaba el mundo de la posguerra, especialmente Europa, Argentina despegaba con la exportación de productos básicamente agrícola ganaderos. Transcurría la primera presidencia de Irigoyen y Estados Unidos comenzaba su plan expansionista hacia el sur del río Grande, con el apoyo del presidente de Honduras, quien terminó derrocado por una revuelta popular. EL objetivo era anexar México, Guatemala, Honduras, El Salvador y Nicaragua.

El comienzo de la docencia

María empezó en la docencia alfabetizando a las obreras de La fábrica de fósforos, mientras estudiaba en la Universidad de Tucumán Filosofía y Pedagogía. También se desempeñó en la enseñanza media, con alumnos mayores que ella “no sólo en tamaño, sino en edad”. Terminaban los años’ 30 de la década infame que instalarla la modalidad de los gobiernos de facto por más de cincuenta años, con brevísimos y endebles períodos democráticos, y se ampliaba la brecha entre ricos y pobres, produciendo situaciones de conflictividad sobre todo en los sectores obreros. En Europa estalló el conflicto y con ello comenzó la llegada de los exiliados por la España franquista y de otros europeos expulsados por la guerra.

Su paso por la facultad le brindó experiencias que la marcaron mucho. Fue ayudante de Rodolfo Mondolfo, alumna de Silvio y de Risieri Frondizi y de Lorenzo Luzuriaga, con quienes aprendió el rigor de La investigación y el compromiso social, ético y político del conocimiento con “tos problemas que afligen a nuestro pueblo”. Su militancia en el movimiento estudiantil le significó su separación de la universidad.

Mediando Los ’40, quien sería su compañero, Alberto Burnichon, andaba por el país con una compañía de teatro de títeres. Al llegar a Tucumán desde Salta y formar el grupo de teatro universitario, conoció a “Ia Negrita”, de Lo que resultó que echara un ancla en Tucumán por unos años.

El peronismo en el poder desde el ’45 cambiaba su estrategia en el ’49, acentuando el control político sobre los factores sociopolíticos del poder, entre ellos la universidad. En el mundo terminaba esa década que se iniciara con una guerra de fuego y se cerraba con los anuncios de la guerra fría que iba a prevalecer en los’50. En el Norte comenzaba la guerra de Corea y Eisenhower declamaba la coexistencia pacífica con el Este.

Mientras en el país se multiplicaban los homenajes a Eva Perón y el líder ganaba las elecciones para su 2a. presidencia con la incorporación de la mujer a la ciudadanía, a través del voto femenino, María estaba sin trabajo en Tucumán. En el ’54, ya con dos hijos, van con Alberto a vivir a Buenos Aires. En el ’55, el golpe militar de Ia Libertadora» la obligó a viajar colgada en el estribo de un ómnibus repleto de hombres con picos y patas, que iban a Plaza de Mayo a defender a Perón. Ella iba a buscar a su hijo, de la escuela lejana.

En el año ’56 María vino sola a Córdoba, habiendo ganado un concurso para la cátedra de Didáctica General, de la carrera de Pedagogía. El año siguiente la nombraron directora de la Escuela Normal Superior “Dr. Agustín Garzón Agulla”. Alumnos de entonces, que la siguieron en la facultad, como Justa Ezpeleta, Marta Casarini, Lucía Garay, Alicia Carranza, Martha Teobaldo y Juan Julio Roque, entre otros, la recordaban haciendo abrir las puertas de la escuela que se habían mantenido cerradas durante años, el día que llegara. Ella decide quedarse en Córdoba, que imagina parecida a Grecia “por su color y por su Luz”, de modo que se reúne aquí con toda su familia.

¿Qué historia vivíamos por ese entonces?

Nacía la OTAN y se vivía el clímax de la Guerra Fría. En la Argentina, Aramburu presidía la Nación en nombre de la “Revolución Libertadora”. Con los siguientes gobiernos civiles, María siguió en la Universidad, hasta que en 1966 la dictadura de Onganía la dejó cesante. Ante la imposibilidad de conseguir otro trabajo, se fue a México invitada por la Universidad Veracruzana. A su regreso, al cabo de dos años, participó en la organización del Taller Total en la Facultad de Arquitectura de Córdoba, que irrumpió como una importante experiencia innovadora en la universidad de tos’70, fruto de las conmociones de los ’60, desde el Mayo Francés, el Cordobazo, los movimientos de apoyo explícito a la Revolución Cubana… La matanza de estudiantes de Tlatelolco, en México, se produjo es allá María en el ’68. En 1971 vuelve a México, a La misma Universidad. El día de su regreso al país es el 20 de junio de 1973, el día que vuelve Perón de España y se produce la masacre de EzeÍza. En 1974 y 1975 se reparte entre Córdoba y Salta, entre la universidad y La alfabetización con la C.R.E.A.R en las zonas de frontera con campesinos aborígenes, desde los valles calchaquíes al Pilcomayo. Ambas experiencias duraron apenas hasta e[75, en que fue nuevamente cesanteada por el gobierno de Isabel Perón.

Un duro glope

En la noche del, 23 al 24 de marzo de 1976, la noche del golpe militar, efectivos militares invadieron su casa de Villa Rivera Indarte, saqueándola y secuestrando a toda la familia: su esposo y su hijo menor, David, fueron llevados al Campo de la Rivera; María, su nuera con sus dos nietos y una de sus hijas fueron llevados encapuchados, y luego tirados en un campo. Luego de confirmar la voladura de su casa, María fue a hacer la denuncia de lo ocurrido y la detienen por un día. María se queda en Córdoba “para acomodar a sus hijos”. Su hijo menor apareció, Luego de su paso por La Perla, en una ruta cercana a Carlos Paz. Su esposo, asesinado de 7 balazos, fue “encontrado” en un aljibe de Mendiolaza.

Sin casa y con la familia desarmada y dispersa, María va a vivir a Buenos Aires, donde se relaciona con organismos de derechos humanos; trabajó primero como voluntaria y después como empleada en el MEDH (Movimiento Ecuménico por los Derechos Humanos), comprometiéndose especialmente en la tarea de organizar talleres para hijos de desaparecidos en distintos lugares del. país. Así conoció y se hizo amiga de la monja francesa Alice Domon.

Volver a construir

Finalizada la dictadura, en 1984 trabajó en la FLACSO, no logrando su reincorporación a La Universidad de Córdoba hasta 1987, aunque no a su cátedra original sino al Taller de Didáctica para los Niveles Inicial y Primario. En 1988 fue elegida por unanimidad del Consejo Superior, Decana de la Facultad de Filosofía y Humanidades, cargo que ejerce hasta 1990. Desde allí y desde la cátedra promovió la creación del Centro de Investigaciones de la Facultad, que finalmente dirigió durante casi 5 años, hasta que te llegara La jubilación definitiva. No por ello deja el centro, va todos los días hasta el año 2003.

Escritos de María hay muy pocos, porque no guardaba nada. Fue más de decir; de allí que la Escuela de Ciencias de la Educación recopilé diversas intervenciones suyas conferencias, artículos, entrevistas en el libro “Decires». Su último escrito publicado fueron las conclusiones del libro ” La Educación hoy, una incertidumbre estructural editado en el año 2003, que recopila el pensamiento de amigos, alumnos y colegas, acerca de la situación actual de la educación en América Latina.

En toda su vida no aceptó honores, ni reconocimientos, como consta con su rechazo de su designación de “profesora emérita” de la UNC, impulsado por docentes compañeros; aceptó La de “profesora consulta dudando, sólo por su implicación en seguir ofreciendo lo que otros pudieran utilizar. Viajó el país hasta Los 83 años; decía “hay que ir donde están los maestros”, “falta una generación, ¿quién va a hacer las cosas?” Construyó vínculos que la sobrevivieron, con gente de Santa Fe, Bariloche, La Rioja, el Chaco, Entre Ríos, Río Negro, Salta…

Una analista permanente de La realidad.

Crítica “de la primera hora” frente a la Ley Federal de Educación, “si la aceptamos, la naturalizamos”, la resistió en la teoría y en la práctica. Sus ejes de análisis, de práctica y de vida fueron la ética, la educación popular, la enseñanza a los excluidos, los pobres del campo y de la ciudad, la formación de maestros y la infancia sin derechos: los chicos trabajadores, los chicos en la calle, la niñez olvidada, y los aborígenes despojados de su tierra y su identidad.

El 5 de octubre de 2003 empezó a irse, falleciendo el 21 de noviembre. Tenía 84 años.

Texto extraido de la Biblioteca Popular de la Casa de los Trabajadores / “María Saleme”.


Rivadavia 63 / 1er. Piso – Córdoba / Tel             0351-4246940

bibliotecapopulartrabajadores@yahoo.com.ar

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